viernes, 12 de junio de 2015

COMO CUALQUIER COSA, TODO TIENE UN PRINCIPIO.


QUE TRATA DE LA CONDICIÓN Y EJERCICIO DEL FAMOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA. 

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor". 


El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha - edición de 1605.

Este es el comienzo de tan noble insignia literaria, de ese buque insumergible de las letras españolas; no fue banal y pasajera, obra con tanta dicha, puesto que hoy sigue siendo referente.

No es fácil, hoy en día, aventurar cuál es el devenir de la sociedad que nos mantiene; de esa sociedad dócil y amargada que no conocerá genios como Cervantes, por desgracia y desventura mía y de muchos. 
Increíble es, pues, el vislumbrar la élite de pensadores, de intelectuales, que copaban las más altas esferas de la cultura en la España de hace, relativamente, pocos siglos. No pensemos que tales personajes vivieron hace mucho, no; es que quizás nuestra sociedad se degrada rápidamente y somos incapaces, pues, de comprender tanta buena gesta.

Entiéndase que Cervantes, desde su niñez, no tuvo vida placentera e inocente, al calor de una familia de posibles, pues las deudas de su padre sobre todo al principio, lo hicieron deambular por la Patria llamada España. Es el carácter de nuestro aventurado personaje el que, con esa gota de suerte, es capaz de proyectarse al mundo de forma magnánima. 

Las pretensiones de este espacio, creado en poco tiempo, vista la necesidad imperativa de lugares que defiendan la cultura Hispánica, que hagan conocer a tan magnos personajes, no pretenden ser altaneras, altivas, soberbias, orgullosas... o demás sinónimos referentes al pecado capital. Es la intención de velar y luchar por estos legados lo que impulsa e impulsarán las entradas de este oasis artificial sito en la gran maraña cibernética habida hoy, para desventura de muchos, pero que posibilita el conocimiento ágil de todas estas premisas. 

Es en la figura de Cervantes en la que pueden recaer, sin que a éste le duela la espalda, los pilares fundamentales de lo que debería ser una sociedad próspera, llamada a seguir la Tradición, a la defensa de la Monarquía Hispánica. Será pues, para orgullo nuestro, usar la ayuda de Cervantes y sus obras en pro de glorificar estos valores que defendemos y que el propio alcalaíno de vida azarosa llegó a cultivar. 

No es pues, acto de economía lingüística, extenderme aún más en esta primera entrada. Sea pues ahora, el comienzo de mis intenciones en la defensa de los valores, propios cervantinos y deseables para cualquier sociedad, a través de los textos de este ilustre señor, hijo del cirujano Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas. 


Retrato atribuido a Juan de Jáuregui.

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